Calidad de Producción

México tiene un territorio de 198 millones de hectáreas de las cuales 15 % se dedican a cultivos agrícolas y 58 % se utilizan para la producción ganadera. Gran parte del país es o demasiado árido y/o demasiado montañoso para el cultivo o el pastoreo. Los bosques cubren 67 millones de hectáreas o el treinta y cuatro por ciento del país.​

El paisaje de México consta de dos grandes mesetas (Norte y Sur), las cadenas de montañas llamadas Sierra Madre Oriental y Sierra Madre Occidental y llanuras costeras estrechas. Hay una gran variedad de ecosistemas, la mayoría de ellos secos debido al hecho de que la mayoría del flujo húmedo que proviene del Golfo de México, es bloqueado por las cadenas de montañas de norte a sur, especialmente en el norte, donde el ecosistema es casi totalmente árido o semi árido. Las zonas húmedas del país son las de la costa del Golfo de México.

El clima y la topografía limita la producción agrícola a 20.6 millones de hectáreas, o el 10.5 % del territorio de la nación. Veinticinco por ciento de esta tierra tiene que ser irrigada. Alrededor de la mitad del territorio o 98 millones de hectáreas se utiliza para el pastoreo incluyendo las praderas naturales, diversos matorrales, bosques tropicales y bosques de coníferas y robles. Alrededor del 75 % de las tierras de pastoreo están en el norte de México.

El 65 % de los suelos en México son poco profundos y con bajo rendimiento para el cultivo de granos. Hay once tipos principales de suelo en México, determinados en su mayoría por sus características climáticas. Estos son el Noroeste, el Golfo de California, el Pacífico Central, el Norte, el Centro, el Noreste, el Golfo de México, el valle Balsas, Oaxaca, el Pacífico Sur, el Sudeste y Yucatán. Los suelos más fértiles cubren alrededor del 26 % del país y son muy explotados. La mayor variedad de suelos se encuentra en el centro y el Golfo de México cuyas áreas tienen mayor densidad de población. Se estima que más de una quinta parte del territorio podría adaptarse para ser sembrada.​

Alrededor de una quinta parte de los campos de México son de regadío, lo que es crucial para la producción comercial en el norte y el noroeste de México que son áridos y donde el algodón es el cultivo de regadío más importante. Los acueductos subterráneos van secándose a tasas mayores de un metro por año en la mayoría de las regiones. Una de las razones de este problema es el cultivo de alfalfa.​

La propiedad de la tierra agrícola en México es privada y de tenencia colectiva o ejidal. Los ejidos fueron creados en la primera mitad del siglo XX para dar derechos y acceso a la tierra a los campesinos mexicanos, pero estos derechos no incluían vender o arrendar la tierra. En 1992 se modificó la constitución de México para cambiar esta práctica. Sin embargo, las tierras comúnmente consideradas como ejidos se caracterizan por ser pequeñas parcelas trabajadas por familias, por no ser eficientes y por no poder calificarse para recibir préstamos.

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